Turismo en Real de Catorce

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24 Mar

Turismo en Real de Catorce

Información Turística

A nivel turístico hay dos actividades principales que se pueden disfrutar en Real de Catorce, una tiene lugar en el pueblo y la otra en sus montañas. Antes de ir al punto, cabe mencionar que el lugar es muy tranquilo y no ofrece vida nocturna, es ideal para descansar y reponerse del estrés de la ciudad, se podría muy bien definir curativo; por eso la actividad de caminar es sin duda la más importante. Los paisajes son maravillosos y en poco más de una hora de camino se llega al cerro Quemado, lugar sagrado para los Huicholes y de encantadora belleza. Desde ahí se goza de una vista maravillosa de la sierra y del bajío, que compensa abundantemente el esfuerzo realizado. Y eso es nada más uno de los muchos recorridos que se pueden disfrutar; otro muy interesante es la visita al "pueblo fantasma", arriba del túnel Ogarrio y pasando por la mina de Concepción. Ahí se encuentran las ruinas de lo que antaño fue un lugar destinado para todo material que utilizaba la compañía minera para sus labores como calderas, molinos, almacenes de herramientas y demás, siempre disfrutando de un panorama inolvidable y regenerador del espíritu. También hay la posibilidad de rentar caballos y así ahorrarse el esfuerzo y disfrutar igualmente de las montañas del Real. La actividad relacionada con el pueblo es la de visitar los lugares históricos, que en seguida vamos a mencionar, y pasearse por sus empedradas calles y gozar de la mágica atmósfera que ofrece el lugar.




LA CASA DE MONEDA

Los catorceños de antaño siempre tuvieron el sueño de construir una casa de moneda propia. Un lugar donde acuñar las monedas evitando a la preciosa plata, largo y peligroso viaje por caminos inseguros, llenos de bandidos al acecho del precioso metal, hacia otras casas en donde sería convertida en dinero, para después tener que regresar al lugar de origen. La realización de este proyecto evitaría la falta casi constante de monedas en el Real, sobre todo de piezas pequeñas, como lo eran las cuartillas de cobre, de muy poco valor, pero necesarias para pagar a los peones que trabajaban en las minas.



Desde mucho antes de la existencia de la casa de moneda los catorceños se dedicaron a la acuñación, a veces legalmente y otras no. La primera moneda apareció en 1808 y sirvió como colaboración para la construcción del sagrario de la catedral de Guadalajara. Los pudientes de Catorce correspondieron con generosidad y acuñaron las monedas en el propio Real para apoyar a la causa. La segunda moneda es una pieza ahora valiosísima y rara, de 8 reales de plata, del año de 1811, mandada acuñar por el insurgente Mariano Jiménez, en los últimos días del año de 1810, a su paso por el mineral para allegarse fondos. En 1815 se acuñaron, de modo legal, cuartillas de cobre por el capitán Teodoro Parrodi; se trataba de una moneda local, sin ningún valor afuera del Real. Llegó a dificultarse su cambio por haber sido producida en exceso, así como por la facilidad con la cual se podía falsificar. En 1822 se acuñaron cuartillas de cobre llamadas de "Fondos Públicos", de modo legal y como moneda de necesidad.



También se acuñaron en 1863 piezas de 2, 4 y 8 reales en talleres particulares. En el mismo año fue cuando don Santos de la Maza adquirió un terreno en frente de la parroquia, llamado en ese entonces "Plaza del Carbón", con el propósito de construir la casa de moneda, comprometiéndose a dar al edificio una fachada hermosa. Dicha casa empezó sus trabajos en enero de 1865, pero tuvo vida efímera, solo 14 meses, y se cerró por orden del emperador Maximiliano, el cual tenía miedo que los juaristas se apoderaran de ella. En su corta vida se acuñaron 1,5 millones de pesos.





EL PALENQUE

A una cuadra de la plaza Hidalgo hacia el norte. Es una arena para las peleas de gallos construida al estilo de un anfiteatro romano. El lugar nos proporciona de una excelente acústica y es muy sugestivo, por lo que con frecuencia hay eventos culturales, musicales o políticos.


El edificio no es el original, pues el primero, hecho de material perecedero, estaba ya construido en 1789. Años más tarde, en 1805 el señor Ward, embajador de Inglaterra, narró que cuando estaba hospedado en el pueblo de Venado, camino hacia Catorce, no lo dejó dormir el ruido de los gallos entrenados ahí para pelear en los festejos navideños de Catorce. Hacia 1863, el empresario Diego González Lavín, en la época de esplendor, construyó un nuevo palenque de piedra excepto las gradas, hechas de madera. En 1977, se hicieron arreglos por orden del Ayuntamiento. El ruedo fue reconstruido y el graderío se levantó de piedra.




TÚNEL OGARRIO

Paradójicamente, justo antes de terminar la última época de oro de Catorce, se inauguró el Túnel Ogarrio, que acortó considerablemente la distancia entre el Real y el costado oriente de la sierra donde se ubican numerosas bocaminas, como Santa Ana, El Refugio, Boqueiro y Ave María. Facilitó el transporte de los minerales a las haciendas de beneficio de Potrero, Cedral y Matehuala, situadas en la planicie oriental. Ogarrio, es el nombre del pueblo natal de la familia De la Maza, localizado cerca de Santander, en el norte de España; fue el señor Irizar, administrador de los bienes de esa familia, quien se lo dio al túnel.


Él y su hijo Roberto lo diseñaron y construyeron; se aprovechó la parte excavada del socavón de Dolores y se reorientó hacia Real de Catorce. Por dentro se instaló un doble tranvía tirado por mulas que transportaba el mineral de la veta de San Agustín y los pasajeros de Catorce. La inauguración fue muy rumbosa, en ella se rindió honor a don Vicente Irizar, promotor de todos los adelantos mineros realizados en esos cincuenta años en las minas de San Agustín y Santa Ana, y coronados por el Túnel Ogarrio. En enero de 1982 se colocó el piso actual y el alumbrado gracias al gobernador del estado Carlos Jonguitud Barrios.