Leyenda del venado azul

Blog detail

24 Mar

Leyenda del venado azul

Información Turística

A nivel turístico hay dos actividades principales que se pueden disfrutar en Real de Catorce, una tiene lugar en el pueblo y la otra en sus montañas. Antes de ir al punto, cabe mencionar que el lugar es muy tranquilo y no ofrece vida nocturna, es ideal para descansar y reponerse del estrés de la ciudad, se podría muy bien definir curativo; por eso la actividad de caminar es sin duda la más importante. Los paisajes son maravillosos y en poco más de una hora de camino se llega al cerro Quemado, lugar sagrado para los Huicholes y de encantadora belleza. Desde ahí se goza de una vista maravillosa de la sierra y del bajío, que compensa abundantemente el esfuerzo realizado. Y eso es nada más uno de los muchos recorridos que se pueden disfrutar; otro muy interesante es la visita al "pueblo fantasma", arriba del túnel Ogarrio y pasando por la mina de Concepción. Ahí se encuentran las ruinas de lo que antaño fue un lugar destinado para todo material que utilizaba la compañía minera para sus labores como calderas, molinos, almacenes de herramientas y demás, siempre disfrutando de un panorama inolvidable y regenerador del espíritu. También hay la posibilidad de rentar caballos y así ahorrarse el esfuerzo y disfrutar igualmente de las montañas del Real. La actividad relacionada con el pueblo es la de visitar los lugares históricos, que en seguida vamos a mencionar, y pasearse por sus empedradas calles y gozar de la mágica atmósfera que ofrece el lugar.




Una masacre de catorce soldados españoles a manos de los Chichimecas marca el nombre del lugar. Aunque ya existía el pueblo, en 1779 fue fundado oficialmente y comenzó una época de explotación minera de plata; fue abandonado en 1900, cuando la plata se había devaluado, y es rehabitado varias décadas después por gente en busca del espíritu sanador del desierto.



Mucha gente de todas partes del mundo, en especial de Europa, han llegado a Real y se han quedado tan maravillados del lugar que se quedan a vivir. Lleno de historia y arquitectura vernácula, este pueblo ofrece múltiples actividades para hacer y visitar: cafés, restaurantes típicos, hoteles y hostales, camping y recorridos a caballo por la sierra y el desierto, son sólo algunos de los lugares y actividades que se pueden hacer. Este pueblo mágico también es la ruta de peregrinaje por donde pasan los Huicholes rumbo a Wirikuta.





Cuenta la leyenda que a cuatro ancestros de los Huicholes, representando los 4 elementos, los ancianos contaban que hace mucho, mucho tiempo, en la Sierra Huichol los abuelos se reunieron para discutir sobre su situación. La gente se encontraba enferma, no había ni agua ni comida, no llovía y la tierra estaba seca. Ellos decidieron entonces, enviar a cuatro jóvenes de cacería, con la tarea de encontrar alimentos y llevarlos a la comunidad para compartirlos, no importando lo poco o mucho que obtuvieran cazando. Cada uno de los jóvenes representaría un elemento: fuego, agua, aire y tierra.


La mañana siguiente, los jóvenescomenzaron la jornada, cada uno cargando su arco y flechas. Caminaron durante días hasta que, una tarde, saltó detrás de unos arbustos, un venado grande y gordo. Los jóvenes se encontraban exhaustos y hambrientos pero, cuando vieron al venado, se olvidaron de todo y comenzaron a correr tras de él, sin perderlo de vista. El venado miró a los jóvenes y sintió compasión por ellos. Los dejó descansar una noche y, el siguiente día los incitó para que continuaran la persecución.




Pasaron muchas semanas antes de llegar a Wirikuta (en el desierto de San Luis, camino sagrado de los Huicholes). Cuando los, jóvenes se encontraban en el camino de la colina, cerca del cerro de las Narices, vieron al venado saltar en dirección al lugar donde habita el espíritu de la tierra. Juraban que habían visto al venado correr en esa dirección, y trataron de encontrarlo sin éxito. De repente uno de los jóvenes disparó una flecha que cayó dentro de la figura de un venado, formada por las plantas de peyote que había en la tierra que, con el sol, brillaban como lo hacen las esmeraldas, mirando hacia una sola dirección.




Los jóvenes se encontraban confundidos por lo que había pasado, pero decidieron cortar las plantas formado la figura del Marratutuyari (venado) para llevarlas al pueblo. Después de caminar durante varios días, llegaron a la montaña Huichola, donde todos les estaban esperando. Dirigiéndose inmediatamente a los ancianos, les contaron su experiencia. Los ancianos comenzaron a repartir el peyote entre la población y, después de un tiempo, y no sintieron más hambre o sed.




Desde entonces, los huicholes adoran al peyote que, al mismo tiempo es venado y maíz, su espíritu guía. Así que, cada año desde entonces, continuan peregrinando, manteniendo la ruta viva desde la sierra Huichola hasta Wirikuta, para pedirle a Dios lluvia, comida y salud para su gente.